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miércoles, 16 de octubre de 2013

Informe de la Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos en Guatemala

MISION INTERNACIONAL DE OBSERVACION DE DERECHOS HUMANOS EN GUATEMALA
Guatemala, 14 de Octubre de 2013

INFORME

En el marco del V Encuentro Latinoamericano de la “Red de Afectados por Represas y en Defensa de los Ríos, sus Comunidades y el Agua” (REDLAR), realizado en la comunidad de Retalteco, Departamento del Peten en Guatemala, del 9 al 12 de Octubre del presente año, se llevó a cabo una Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos compuesta por 80 delegadas y delegados representantes de 45 organizaciones y redes provenientes de 14 países de América Latina, entre ellos: Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
El objetivo de esta Misión Internacional ha sido verificar las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas contra la población indígena y campesina de los Departamentos de Huehuetenango, Quiché, Baja Verapaz y Petén en el Estado de Guatemala. Como resultado, la Misión Internacional ha elaborado este Informe que contiene un conjunto de recomendaciones para atender las demandas y necesidades de las poblaciones afectadas en esta región a causa de los megaproyectos de represas y minería.

CONTEXTO

A pesar de los procesos de paz de 1996 en relación con el conflicto armado interno, las comunidades indígenas de Guatemala continúan siendo agredidas y violentadas en sus derechos y dignidad. La causa de ello puede encontrarse en la relación inseparable entre el capital y el poder político. Esta relación ha prosperado al amparo del modelo económico neoliberal que esta Misión Internacional entiende como la promoción y protección desde las instituciones del Estado de la lógica de reproducción, acumulación y centralización del capital tanto nacional como trasnacional.
Bajo el falso discurso del progreso y del desarrollo, esta relación ha hecho posible que las agendas de las instituciones del Estado de Guatemala sean diseñadas e impuestas por influyentes grupos económicos no sometidos al examen crítico de la sociedad guatemalteca en general, y de las comunidades indígenas que constituyen el 60% del total de la población en particular, profundizando con ello la crisis socioambiental causada por la extracción de agua y otros bienes comunes naturales. Los políticos guatemaltecos, en definitiva, no responden a las demandas de la sociedad sino a las necesidades del capital y la oligarquía nacional e internacional.
En este contexto, la gran mayoría de los procesos de extracción en Guatemala están ocurriendo en territorios indígenas cuya gestión histórica de las tierras suele ser colectiva. No obstante el régimen de protección internacional a que están sujetos estos grupos continúan siendo frecuentes las incursiones de agentes del Estado y de las corporaciones a los territorios de extracción. En nuestra opinión, lo que subyace a esta realidad es el control de los bienes comunes naturales que, desde la racionalidad instrumental propia del sistema capitalista, son relevantes sólo en la medida en que sirven de medio para alimentar un modelo de desarrollo que les permite generar enormes ganancias económicas al tiempo que profundiza las desigualdades sociales y daña irremediablemente los ecosistemas. Todo esto está dando lugar a la aparición de luchas de resistencia y construcción de alternativas.

RESULTADOS DE LA OBSERVACION

La Misión Internacional tuvo la oportunidad de visitar en el Departamento de Huehuetenango los municipios de Santa Eulalia, San Mateo Ixtatán y Barillas; en el Departamento del Quiché el municipio de Ixcán; en el de Baja Verapaz, las comunidades de Ribacó y Peña del Angel del municipio de Purulha, y en el Departamento del Petén la comunidad Cooperativa La Técnica Agropecuaria del municipio de Las Cruces. Durante las visitas, la Misión Internacional pudo reconocer los escenarios del conflicto y recabar información de las diversas violaciones a los derechos humanos en esta región a través de entrevistas directas con testigos, autoridades locales y población en general.
En torno al Proyecto Hidroeléctrico Qambalam de la empresa española “Hidro Santa Cruz” -cuya inversión total supera ampliamente el presupuesto anual de la municipalidad de Barillas- esta Misión Internacional constató la gran oposición que ha generado entre las poblaciones potencialmente afectadas provocando diversos incidentes de violencia cuyo pináculo ocurrió el 28 de septiembre pasado en el contexto de una manifestación pacífica por parte de ciudadanos opositores.
De acuerdo con diversos testimonios, la policía se excedió en el ejercicio de sus funciones al dispersar la protesta que se desarrollaba de manera legal y pacífica en contra del megaproyecto Qambalam en el municipio de Barillas. El ataque de las fuerzas de seguridad -con lujo de violencia y gases lacrimógenos entre otros métodos de coacción- no se circunscribió sólo a los manifestantes. Quienes presenciaron los hechos relataron a los miembros de esta Misión Internacional que la violencia se extendió hacia sectores de la población civil entre quienes se encontraban niños, mujeres y ancianos. Por el impacto que supone a la vida de las personas, los testimonios han enfatizado de manera especial los allanamientos ocurridos a domicilios particulares.
En la actuación violenta de las autoridades, estas detuvieron arbitrariamente y en un auto no balizado- al defensor de los derechos humanos, luchador social y miembro de la resistencia pacifica de Posa Verde Maynor López, lo que provocó la reacción de pobladores de los municipios de Santa Eulalia, San Mateo Ixtatán y Nenton, la violencia posterior por parte de las autoridades.
Desde el 28 de septiembre hasta el día de la visita de esta Misión Internacional, los pobladores de los tres municipios del Departamento de Huehuetenango han podido reconocer efectos ulteriores vinculados a las amenazas, la intimidación, la represión y en general la violencia perpetrada hacia la población. Mientras en los niños y las niñas se registran deserciones y falta de rendimiento en la escuelas, las mujeres están presentando cuadros de estrés pos-traumático así como otras afecciones en su salud mental. En un caso, incluso, la tensión y el miedo provocaron la muerte de Eulalia Pascual Ramón, quien además se encontraba embarazada. En este sentido, la población fue enfática al manifestarnos temor por su vida pues la incursión de helicópteros y los gases lacrimógenos les recuerdan los tiempos del conflicto armado interno.
En general, el conflicto en torno al Proyecto Hidroeléctrico Qanbalam ha suscitado graves violaciones a los derechos humanos. A su paso por los territorios Qanjobales de Guatemala, “Hidro Santa Cruz” y el gobierno guatemalteco han generado un ambiente de persecución, encarcelamientos, heridos y, desafortunadamente, homicidios, como es el caso del asesinato de Andrés Francisco Miguel el primero de mayo de 2012. Todo ello a pesar de la amplia oposición al proyecto expresada en la Consulta de Buena Fe llevada a cabo por la propia comunidad -con la participación de 46,500 pobladores de los cuales más del 95% rechazó el proyecto.
Durante la visita al Ixcán, Departamento del Quiché, esta Misión Internacional observó una fuerte resistencia de la población en contra el Proyecto Hidroeléctrico Xalalá. De acuerdo con las entrevistas que realizamos, la población potencialmente afectada nunca han sido oportuna ni debidamente informadas por parte de la empresa o del gobierno. Adicionalmente, los pobladores testimonian las constantes intentos de incursión de los promotores del proyecto hidroeléctrico para infiltrase en los territorios y obtener fotografías para los estudios técnicos del proyecto. Así mismo, nos han denunciado que agentes e instituciones del gobierno principalmente del INDE han emprendido una campaña para dividir a las comunidades con el objetivo de legitimar el proyecto hidroeléctrico. Los distintos medios de comunicación privados son los otros instrumentos que el gobierno y las empresas utilizando para promocionar y justificar las hidroeléctricas como proyectos que aportan desarrollo para todos, energía a bajo costos para todos y empleo para el pueblo y otros supuestos beneficios, y provocan miedo a la población argumentando falsedades al afirmar que al no construirse hidroeléctricas, habrá crisis de energía en Guatemala.
En otras de nuestras visitas, esta Misión Internacional recorrió las comunidades de Peña del Angel y Riva-Co, en el municipio de Purulha, Departamento de Bajo Verapaz donde sostuvimos reuniones tanto con representantes comunitarios como con la población en general. De acuerdo con ello, la principal problemática expuesta es la construcción de las represas impulsadas por las empresas “Hidro Sulin” S.A en el Río Peña del Angel y “Fuerza Hídrica” en el Río Wachabajo y Río Riva-o, las cuales han sido rechazas categóricamente por los habitantes de esas poblaciones. En estos casos, los pobladores manifestaron que sin una consulta de por medio, se han iniciado la construcción de megaproyectos. Así mismo, nos hicieron saber que a través de engaños y manipulación, la empresa “Hidro Sulin” adquirió tierras en la comunidad de Peña del Ángel para la construcción de infraestructura y el traslado de materiales, equipo y personal técnico. Estas obras han causado impactos socioambientales en la región.
Por su parte, la empresa “Fuerza Hídrica” no ha presentado una evaluación de impacto ambiental en relación con la represa que se esta construyendo para que se discuta con las comunidades afectadas. Por otro lado, supuestos empleados de la empresa han suspendido el abastecimiento de agua a la comunidad de Riva-Co desde el mes de septiembre de este año, como una medida de presión hacia esta comunidad opositora. Igualmente, esta oposición ha generado que comunidades vecinas aliadas a la empresa tengan una actitud agresiva contra la comunidad Riva-co. De acuerdo con versiones de habitantes de la comunidad de Riva-co, la empresa “Fuerza Hídrica” ha interpuesto dos denuncias penales contra habitantes de Riva-co como otra medida de presión.
La Presa Sacja ha sido construida en el área de Sierra las Minas. Esta causa daños irreparables en los ecosistemas y en la economía de los habitantes, causado por la reducción del cause del río que ha llegado al 10% de su caudal.
Por último, visitamos la comunidad Cooperativa La Técnica Agropecuaria, ubicada en las márgenes del Río Usumacinta. La Técnica forma parte de las comunidades que serían afectadas por los proyectos hidroeléctricos del Usumacinta que impactarían con la inundación de tierras, de sitios sagrados, bellezas naturales, de biodiversidad y sus tierras de cultivo. Cabe señalar que el municipio de Las Cruces llevó a cabo su consulta comunitaria en el 28 de abril de 2012 donde más del 90% manifestó su rechazo a la construcción de las represas en el Usumacinta, de los cuales no han sido consultados ni informados.

CONCLUSIONES

Por los testimonios recabados así como por las fotografías, videos y documentación a los que tuvimos acceso durante nuestros recorridos, esta Misión Internacional está convencida de que en los procesos relacionados con la promoción y construcción de represas hidroeléctricas en los territorios visitados, el gobierno de Guatemala y las empresas involucradas violan sistemáticamente los derechos humanos de comunidades indígenas.
El conjunto de derechos humanos violados no sólo incluyen los derechos civiles y políticos en lo que toca a la seguridad personal y jurídica, la libertad de expresión, manifestación y tránsito, el acceso a la información, el derecho a la consulta y el derecho a participar en condiciones de equidad en los planes de desarrollo sino que, por la naturaleza de los proyectos hidroeléctricos, las afectaciones se han extendido hacia el conjunto de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales entre los que hemos logrado identificar el derecho a la salud en todas sus dimensiones, el derecho a la vivienda, al trabajo, a la alimentación, a la educación, al agua, a la cultura, a la tierra y a un medio ambiente sano. De igual modo hemos constatado que la actuación de las autoridades y el modo de operar de las empresas viola derechos de grupos vulnerables específicos como los derechos de los niños y niñas, los derechos de las mujeres y los derechos de los pueblos indígenas así como el derecho a la paz.
La Misión Internacional concluye que ni el gobierno ni las empresas inversoras, ya sean nacionales o transnacionales, cuentan con la licencia social necesaria para la implementación de hidroeléctricas, minas u otro tipo de megaproyectos en los territorios visitados. Ello ha quedado patente en las diversas Consultas Comunitarias de Buena Fe en donde la gran mayoría de la población se ha pronunciado en contra de los proyectos que afectan sus vidas y territorios. A pesar de ello, tanto el Capital y el Poder Político insisten en llevarlos a cabo por la vía de la imposición, la corrupción, la ilegalidad y la violencia. Esta Misión Internacional constata un patrón sistemático de violación a los derechos humanos deliberado y al servicio de los intereses de las empresas inversoras.
Por todo lo anterior, esta Misión Internacional sostiene que el Gobierno de Guatemala no solo ha hecho caso omiso de las recomendaciones de la Comisión Mundial de Represas del 2000, sino que ha violado en estas regiones los siguientes Convenios, Pactos y Protocolos sobre Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA) signados por el Estado de Guatemala:
1) La Declaración Universal de los Derechos Humanos;
2) La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos;
3) El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
4) El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
5) La Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas;
6) El Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes;
7) La Convención sobre los Derechos del Niños;
8) La Convención Americana sobre los Derechos Humanos;
9) El Protocolo Internacional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 Relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados sin Carácter Internacional (Protocolo II)
10) Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer -Convención de Belém do Pará-.
11) El Protocolo de San Salvador de la OEA.

RECOMENDACIONES

Luego de su visita a los territorios señalados, esta Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos recomienda:
I. La cancelación definitiva de los proyectos de represas y minería, así como la salida inmediata de las empresas de los territorios de extracción ya que no cuentan con licencia social por parte de las comunidades;
II. El cese inmediato a la militarización del territorio y a la violencia contra las comunidades en resistencia civil pacífica;
III. La reparación suficiente y culturalmente apropiada de los daños en sus diversas modalidades:
* Indemnización por parte del gobierno y las empresas involucradas por los daños causados por estos conflictos.
* Reparación integral de los daños psicológicos, económicos, culturales, ambientales, de salud, entre otros referentes a sus derechos humanos.
* Hacemos eco de las demandas de la población afectada en el sentido de exigir las disculpas públicas por parte del gobierno guatemalteco por la violación a los derechos humanos por parte de las empresas privadas involucradas en estas violaciones; de las representaciones de Naciones Unidas en Guatemala por su silencio y omisión pese a tener conocimiento del conflicto; y del gobierno de España toda vez que sus representaciones diplomáticas en el país no han evitado la violación de los Derechos Humanos de las empresas españolas.
IV. Elevar la denuncia de violaciones a los derechos humanos al sistema universal de protección de la Organización de las Naciones Unidas, así como al sistema regional de la Organización de los Estados Americanos;
V. La presencia de los relatores correspondientes de las Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos y en especial de los Derechos Indígenas;
VI. El retiro inmediato del financiamiento de la Banca Multilateral y privada a los proyectos involucrados en la violación de derechos humanos;
VII. No considerar estos proyectos como Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) pues además de que no cuentan con los requisitos necesarios para ello son una falsa solución al reto que supone el Cambio Climático;
VIII. Que el Estado Guatemalteco garantice los mecanismos, a través de instrumentos adecuados y verificables, para la protección de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales y de los Pueblos Indígenas;
IX. Que se suspenda la criminalización, persecución, hostigamiento, amenazas, órdenes de aprehensión a lideres comunitarios y defensores y defensoras de los derechos humanos. Así mismo, que se libere de manera inmediata a quienes se encuentran presos a causa de la defensa de los derechos humanos.
X. Suspender de manera inmediata la militarización y presencia policiaca que haya generado estos conflictos en la región;
XI. La aceptación del caso “Barillas” por parte de la Organización Amnistía Internacional;
XII. Respeto y reconocimiento a las decisiones de los pueblos determinadas en las consultas comunitarias de buena fe donde se rechazaron en consenso los megaproyectos.
XIII. Que se finquen responsabilidades administrativas y penales a las autoridades y funcionarios de las empresas privadas que hayan cometido violación a los Derechos Humanos;
XIV. Cumplimiento de las recomendaciones que hiciera el Relator para los Derechos de los Pueblos de Indígenas de las Naciones Unidas sobre el tema;
XV. El respeto a las autoridades municipales y comunitarias por ser representativas, legítimas y legales;
XVI. Garantizar la adecuada asistencia a la salud y acompañamiento psicosocial a la población afectada.
Firmamos:
Por Argentina. Organización Piuké de Bariloche Patagonia, Asociación Civil Nativos y Grupo Ecologista Cuña Pirú;
Por Belice. Institute of Enviromental Law and Policy;
Por Brasil. Movimiento de Afectados por las Represas (MAB);
Por Chile. Patagonia sin Represas Chile, Coordinadora Regional Anti Represas de la Región de Aysén;
Por Colombia. Movimiento Ríos Vivos, Asociación Campesina Agroecológica de la Región de Boquerón;
Por Ecuador. Acción Ecológica, Red de Ecologistas Populares;
Por El Salvador. Fundación Promotora de Cooperativas (FUNPROCOOP), Movimiento Nacional Anti Represas de El Salvador (MONARES), Colectivo Ríos Vivos, Colectivo de Energía, Centro de Tecnologia Apropiada (CESTA)/Amigos de la Tierra El Salvador, Coordinadora Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC)/CLOC Vía Campesina, Comunidad Octavio Ortiz en el Bajo Lempa, Movimiento de Víctimas, Afectados y Afectadas por el Cambio Climático y Corporaciones (MOVIAC), Fundación Promotora de Cooperativas, Coordinadora del Alto Lempa (CORAF-CIMARRON);
Por Estados Unidos. Red de Solidaridad con el Pueblo de Guatemala (NISGUA);
Por Honduras. Coordinadora Ambiental de Occidente, Acción Popular Hondureña (ACPH), Vía Campesina Honduras, Red Ambientalista;
Por México. Movimiento Mexicano de Afectados por las Represas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), Otros Mundos/Amigos de la Tierra México, Acción Colectiva Socioambiental, Bios Iguana, Colectivo Hijos de la Tierra, Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, Consejo Intercomunitario de la Cuenca del Río San Pedro, Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario A.C., Consejo de Pueblos en Defensa del Río Verde, Servicios por una Educación Alternativa A.C. (EDUCA), La Asamblea Veracruzana de Iniciativa y Defensa Ambiental (Lavida), Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo, Consejo de Comunidades Unidas de Centla, Agenda MX Veracruz, Casa Jaguar de Madera, Central de Organizaciones Campesinas y Populares (COCYP Chiapas), Cooperativa Nueva Luna Chiapaneca, Fundación ENBIT, Koman Ilel, Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA);
Por Panamá. Red Nacional para la Defensa del Agua, Movimiento 10 de Abril para la Defensa del Río Tabasará, Asociación Ambientalista de Chiriquí, Coordinadora para la Defensa de las Tierras y Aguas de Cocle, Alianza Ambientalista Pro Defensa Unidos por Panamá, Red Nacional de Defensores del Agua, Colectivo Voces Ecológicas;
Por Paraguay. Organización Fedayim, Sobrevivencia/Amigos de la Tierra Paraguay;
* Por Perú. Plataforma Interinstitucional Celendina (PIC);
Por Uruguay. Radio Mundo Real/Amigos de la Tierra Internacional;
Redes Regionales. Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4), Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA), Red Latinoamericana contra las Represas y en Defensa de los Ríos sus Comunidades y el Agua (REDLAR), Amigos de la Tierra América Latina y El Caribe (ATALC) de la Federación Amigos de la Tierra Internacional, Collectif Guatemala (Francia).

martes, 1 de octubre de 2013

Política Energética Nacional de El Salvador

(Nota del Consejo Nacional de Energía).

El presente documento integra los contenidos y fundamentos de la Política Energética Nacional de El Salvador, la cual se ha concebido como un componente del esfuerzo estratégico dentro de la nueva visión de desarrollo y crecimiento con justicia y equidad, que se está impulsando desde el Gobierno del Presidente Mauricio Funes.
En ese sentido, los lineamientos y objetivos de la Política Energética Nacional, se enmarcan dentro de las acciones concretas definidas a partir del Plan de Gobierno y dirigen su alcance a constituirse en un instrumento configurador de un nuevo escenario energético de mediano y largo plazo (2010-2024), que posibilite la ampliación de la capacidad y cobertura energética, mediante factores de eficiencia, optimización y ahorro. Asimismo, pretende contribuir al establecimiento de una nueva configuración de la matriz energética fundamentada en el desarrollo sostenible y en la adecuada integración con otros sectores claves de la vida nacional.
El Consejo Nacional de Energía, como ente rector de la política energética y en sus facultades que por Ley se le otorgan, ha definido los objetivos y la visión estratégica de la Política Energética Nacional que se presenta, mediante análisis sólidos y coherentes en un proceso de participación ciudadana a través del Comité Consultivo de carácter permanente del CNE.
En consecuencia, un aspecto importante para la elaboración de la presente Política es el conocimiento de la estructura actual del sector energético dentro de un marco comparativo de evolución y análisis, tanto de manera aislada como con el resto de los países centroamericanos.

martes, 19 de enero de 2010

EL LADO OSCURO DE LA PRESA "5 DE NOVIEMBRE"


José Carlos Sabrían
mauricio_nightfall@hotmail.com

1. Entre el escepticismo y la duda popular

Tan pronto como comenzaron las primeras excavaciones en la "Chorrera del Guayabo", para levantar la primera central hidroeléctrica del país, la semicentenaria "5 de Noviembre", se desató un torbellino de rumores en la comarca que agitó convicciones y valores y alteró la tradicional visión del mundo del pueblo bajosumpulense y sectores circunvecinos. En la ribera del Lempa y el Sumpul, era el tema habitual en todo tipo de reuniones y en el trabajo y el descanso. Más allá de la extraordinaria noticia, la magnitud de la presa y sus enormes dificultades técnicas rebasaban los límites de la imaginación popular. Resultaba tan grande la brecha entre lo conocido y lo desconocido, entre la premodernidad y la modernización, que estaban tan lejos de su propia comprensión. Comentarios como estos fueron comunes en los municipios de San Isidro Labrador y San Antonio de La Cruz entre l940 y l950:

"Están chiflados esos cheles si piensan tapar el Lempa y el Sumpul". "Si nadie ha podido frenar ni una pinche quebrada, ¿cómo van a detener el río Lempa?". "¿Tapar el Lempa? ¡Que vayan con esos cuentos a otra parte!". "Me quito un huevo si le ponen freno a ese río". "¿Que van a detener el Lempa y el Sumpul? ¡Que se hagan así ve!" "Sólo que tengan pauto con el diablo, podrían hacer algo semejante; pero eso si, el cachudo se los llevaría al mismito infierno".

Pero si bien es cierto que en el dominio del pensamiento ingenuo y tradicional de los grupos que habitaban aquellos sitios, y en aquellos tiempos, no existían conocimientos tecnológicos en materia hidroeléctrica, si abundaban las experiencias repetitivas sobre la devastadora fuerza de los ríos Lempa y Sumpul, cuya energía cinética buscaban utilizar los constructores de la presa. Por ello mismo, su inicial forma de reaccionar entre el escepticismo más extremo y el acondicionamiento a sus creencias mitológicas, fue totalmente razonable. Nadie está obligado a responder ante hechos novedosos y extraordinarios al margen de su propia cultura.

Veinte años después, en 1969, por ejemplo, ni las capas medias de nuestra sociedad, familiarizadas con algunas corrientes de la cultura letrada, aceptaron mayoritariamente que el hombre había llegado a la Luna en ese año. Y todavía hoy, en los inicios del nuevo milenio, ese mismo conocimiento sigue siendo abrumadoramente inaceptable para la mayoría de la población rural, no obstante haber transcurrido cuarenta años desde el día de su realización. Obviamente, nunca ha resultado fácil mover las convicciones colectivas del sitial que ocupan en las culturas populares, con informaciones carentes de objetividad verificable, si ellas mismas contradicen las bases del conocimiento tradicional.

Es más, los moradores más próximos al río Sumpul, de sobra conocían desde la infancia su tremendo poder destructivo durante el periodo lluvioso. Lo habían visto desbordarse repetidas veces, llevando en sus turbulentas aguas cuerpos humanos desconocidos; lo habían visto arrastrar árboles y arbustos, ganado mayor y menor y escombros de humildes viviendas; estaban más que convencidos que nada ni nadie podía reprimir semejante poder. Para colmo, muchos recordaban todavía la última catástrofe del Sumpul, ocurrida en junio de 1934, cuando a raíz de una tormenta tropical horrorosa el río se salió del cauce natural e invadió las vegas aluviales, arrasando con todo lo que había en la ribera, incluido el cable del paso de garrocha entre El Copalito y San Antonio de la Cruz. Sus resultados, varias víctimas mortales y cuantiosos daños materiales.

No había duda, el río Sumpul ocupaba un sitio privilegiado en la memoria histórica de aquellos pueblos, no sólo como fuente de vida sino como fuerza irreprimible y destructora. Una realidad de colosal poder, "que nada ni nadie de este mundo" podía desafiar impunemente, así fuesen extranjeros arrogantes y visionarios. Y el Lempa, con el Sumpul incluido, era un poder aún más colosal.

Sin embargo, poco tiempo después, justo entre 1950 y 1951, cuando las compañías constructoras de la presa montaban en el sitio de la Chorrera del Guayabo la gigantesca máquina concretará, y construían calles asfaltadas en las márgenes del Sumpul para transportar los cargamentos de roca y arena del río, las primeras convicciones de total escepticismo fueron cediendo espacio a la duda reposada y cautelosa. En la medida que surgían innovaciones observables en el sitio de la represa, las mismas reflexiones frente a la posibilidad de la obra iban cambiando de acento espectador. Una mínima muestra de ello se puede apreciar en el siguiente diálogo registrado en 1951 entre dos campesinos minifundistas del asentamiento Los Alvarenga de San Isidro Labrador.

-Siguen de necios esos cheles, compadre; pero yo sigo creyendo que jamás taparán el río. ¿Y Ud., que dice?
- Mire, compadre, ahora no sé qué decir...
- ¿Por qué?
- Pues por las cosas que están sucediendo... ¿Mire esas calles? ¿Cuándo habían venido a hacer trabajos como esos?
- Algún entierro del Partideño andan buscando esos bandidos. ¡El pisto llama al pisto, compadre!
- Puede ser...Pero un entierro, por grande que sea, no paga tanto gasto. Mire en la Chorrera del Guayabo, hay luceríos por todas partes y grandes máquinas trabajando. ¡Y eso, compadre, no es así nomás!
-Puede que tenga razón, compadre. Algo va a suceder. ¡Esperemos entonces!
-No queda otro camino.

Esperando, llegaron los meses secos de 1951 y 1952, y con ellos, el competitivo trabajo en la Chorrera del Guayabo y en el mismo río Sumpul. Potentes y bulliciosos camiones de volteo transportaban todo el día piedra y arena del cauce del río, que gigantescas palas mecánicas arrancaban sin descanso de aquel paisaje milenario. Un paisaje que se iba desfigurando lentamente, ante el asombro de los moradores bajosumpulenses.

2. La depredación material y simbólica

Conviene tomar en cuenta, por otra parte, que el Sumpul fue siempre el sitio predilecto para la vida cotidiana más intensa de los grupos ribereños. Y lo fue, básicamente, no por decisiones metafísicas de su autoconciencia étnica, sino por ser el río la mayor fuente de recursos extractivos completamente libre del sector. De su cauce y litoral, los moradores extraían, libremente, según la necesidad, peces y crustáceos, madera y leña, piedra, pasto y arena. De esta forma, la mayoría lograba mitigar el impacto de la pobreza estructural.

Sin el egoísmo limitante de la propiedad privada, que margina y oprime a los más desposeídos; sin restricciones legales excluyentes; sin amenazas de potestades y privilegios, los habitantes de la ribera concurrían a toda hora al río Sumpul en busca del sustento cotidiano. Y allí permanecía éste, a su entera disposición, para ser extraído y utilizado según las necesidades familiares, libre de toda exclusión humana, de la histórica exclusión que siempre ha estado a la base de los problemas sociales, crisis y conflictos de El Salvador.

En el curso de la vida cotidiana, en efecto, se fue desarrollando con el paso de los años una intensa red de relaciones sociales al interior de cada grupo, lo mismo que con otros grupos de la ribera, lo que dio origen a los particulares sistemas de valoración y normatividad de aquellos pueblos, incluido el simbolismo cultural de la comarca. El escenario preferido para el intercambio sociocultural fue siempre el río y su litoral, donde los grupos ribereños permanecían la mayor parte del tiempo una vez concluidos las tareas agrícolas. A la sombra de pequeños estuarios y ensenadas tuvieron lugar los repetidos encuentros diurnos de todo tipo, y en los brillantes arenales, las veladas veraniegas y otros convivios nocturnos. Románticas guitarras, acordeones y mandolinas de los confines bajosumpulenses amenizaron las citas nocturnales, y acentuaron su fijación reminiscente en la memoria de aquellos pueblos, al tiempo que avivaron pasiones y conflictos al calor del imprescindible "chaparro".

No obstante la ruptura entre memoria y la imagen espacial del río Sumpul, luego de la posterior inundación por el lago artificial, legendarios moradores de Los Amates, Los Alvarenga y san Antonio de la Cruz comparten aún, después de medio siglo, recuerdos comunes de momentos vividos en el cauce y litoral del río. Describen, entre otras cosas, detalles sobresalientes de la mítica Poza Redonda en cuyo montículo se levantó durante la administración Quiñones Molina el paso de garrocha que unía al cantón Copalío con San Antonio de La Cruz. También evocan, ensimismados, imágenes singulares de otras pozas del río, sobre todo de la Poza Larga, de La Gila, Los Palones, La Ciguanaba, El Cipitío, El Cajón y El Ciguapate. No olvidan, la leyenda del Gritón, el fantasma nocturno que, partiendo de la desembocadura del Sumpul en el río Lempa, lo recorría aguas arriba asustando a los pescadores solitarios. Narran, asimismo, episodios turbulentos pero generosos de la vida del mítico Partideño, el Robin Hood centroamericano que, según la leyenda, vivió por largo tiempo en las antiguas cuevas del cerro E ramón.

Por la notable importancia económica, social y cultural del Sumpul en el modo de vida de los pueblos ribereños, no cabe duda que el río fue su gran hogar, el común e inmenso hogar de todos ellos. Esto era una realidad durante todos los días del año, pero de manera especial durante los meses sin lluvia, cuando crecía el contacto gregario a lo largo y ancho de los segmentos arenosos, colmados de vegetación fluvial, donde se buscaba esparcimiento y alivio ante el ardiente clima tropical.

Estos mismos pueblos de la ribera, legendarios poseedores del Sumpul, presenciaron paso a paso la ocupación y saqueo del río, después que el proyecto hidroeléctrico lo hubo requisado por asalto. Tal acontecimiento, ejecutado en nombre del progreso, pero del progreso de otros, como sucede casi siempre, representó para los habitantes de la ribera el principio del fin de su tradicional fuente de recursos extractivos. Y es que al extraer del Sumpul la piedra y arena requerida para las obras civiles de la presa, incluyendo los grandes diques protectores, no sólo se removían y saqueaban los bienes esenciales de aquellos pueblos, bienes de inestimable valor utilitario para la sobrevivencia étnica, sino que también se aniquilaban, irreverentemente, los símbolos culturales erigidos de generación en generación.

Viéndolo bien, cada sitio del Sumpul, cada detalle de su perfil longitudinal más próximo (escollo, poza o remanso), cada porción de la ribera más frecuentada (estuario, pedrera, ensenada o arenal), cada roca más grande, cada árbol, cada arbusto, llevaba la marca generacional de los pueblos que vivían en la vecindad. Allí estaban la huella pasada de las historias étnicas, allí las impresiones actuales de la lucha cotidiana por la existencia, allí los vestigios de la vida social con los recuerdos felices y lacerantes, allí los fundamentos de los mitos y leyendas y de los sistemas de valoración y normatividad. Todo un archivo étnico, donde se nutrió por siglos la memoria histórica y la propia identidad de cada pueblo.

Pero la visión gubernamental, no sólo era diferente, sino totalmente opuesta a los intereses materiales y simbólicos de aquellos pueblos excluidos y marginados del desarrollo nacional. Al fin y al cabo, qué importancia tenían estos pueblos tradicionalmente olvidados del Antiguo triángulo lenca para la administración Oscar Osorio y su autoritarismo desarrollista. Si tales pueblos habían vivido marginados históricamente, ¿por qué ofrecerles consideraciones de orden material y simbólico durante la construcción de la presa? Y todavía más, de no aprovecharse oportunamente los recursos líticos del Sumpul en la moderna obra civil, ¿qué utilidad futura podrían tener al quedar sepultados bajo el lago artificial? ¿Acaso el Estado salvadoreño no puede utilizar los recursos nacionales para construir infraestructura moderna donde quiera y cuando quiera? Sin duda alguna, la lógica estatal tenía razones "soberanas" para tomar por asalto los recursos líticos del Sumpul, sin perder tiempo en especulaciones desusadas sobre el derecho de sobrevivencia de los pueblos ribereños o el respeto a su "cultura inculta", sobre todo en una época en la que el autoritarismo había alcanzado el más alto desarrollo en la historia política de El Salvador, cuando una orden castrense estaba por encima de la misma Constitución de la República y la arbitrariedad era el pan de cada día.

Pues bien, el drama social de los moradores bajosumpulenses, apenas comenzaba a desarrollarse durante los años 1951 y 1952. Y comenzaba, justamente, con la depredación de su gran hogar, el mismo río Sumpul, luego que la CEL ocupara fortuitamente el perfil longitudinal del río bajo su dominio, un dominio ilegítimo y conflictivo, como lo fue su propia adquisición. Mediante traspasos hasta cierto punto arbitrarios por coercitivos, las vegas aluviales de la ribera -las mejores tierras de labranza y pasto del sector- pasaron a manos de la CEL a precios muy por debajo del precio de mercado, en un franco proceso de incautación.

De un modo o de otro, la ruptura gradual de los ribereños con su medio ambiente hospitalario se manifestaba ya en la sensible disminución de la vida fluvial, a causa del desequilibrio ecológico originado por la remoción y extracción de gigantescas extensiones rocosas del río, lo que redujo la pesca a niveles sin precedente. La misma ruptura escaló dimensiones violentas, justo cuando surgieron limitaciones físicas al libre tránsito de los lugareños en los sitios ocupados, los mismos donde ellos y sus ancestros se habían desplazado libremente. Se supo entonces que muchos machetes y armas de fuego estuvieron a punto de ser desenvainados, como reacción a la devastadora ruina que estaban presenciando, cuyo desenlace se detuvo por la ausencia de organización y liderazgo popular.

3. Impresiones exóticas para la modernidad

Tan pronto como echó raíces la construcción de la presa hidroeléctrica, llegaron al Sumpul aprensivos turistas del viejo mundo. Vinculados o no con expertos de la obra, los turistas buscaban en el río Sumpul impresiones salvajes, o cuando menos exóticas o pintorescas del paisaje estival salvadoreño. En la pequeña ensenada de la Poza Redonda, por ejemplo, aparcaban de cuando en cuando lujosas limosinas con extraños turistas, que mantenían una excesiva distancia con los lugareños. Y en los mismos sitios donde los moradores celebraron por siglos, año tras año, a la luz de la Luna, sus tradicionales convivios, allí levantaban los turistas sus tiendas de campaña, bajo potentes reflectores eléctricos que alumbraban el constante trabajo automotriz. Resulta fácil imaginar, conociendo un poco el modo de vida de los campesinos bajosumpulenses, el conflicto inminente en sus pensamientos, al presenciar el cambio radical y la usurpación de aquellos espacios milenarios.

De vez en cuando, también, inspiradas europeas montaban a la orilla del Sumpul sus propios equipos de pintura, y pintaban con destreza imágenes cotidianas de la pre modernidad circundante: pescadores usando por última vez los lumpes ancestrales, adorables mestizas lavando la ropa familiar en el cauce dragado del río, ganado mayor saciando libremente el hambre y la sed, cipotes chulones posando a cambio de una extraña sonrisa. Estas y otras impresiones de la agitada realidad campesina, estaban siendo procesadas en el mismo escenario donde tenía lugar el drama social de los habitantes ribereños, y, con sensibilidad vanguardista o sin ella, seguramente serían exhibidas más tarde en galerías de arte moderno del Viejo Mundo.

El modernismo hizo, pues, a principios de los años cincuenta, incursiones relámpago en el Bajo Sumpul, justo cuando se realizaba la transferencia de tecnología de punta para el proyecto energético en construcción. Y que coincidencia: mientras las firmas proveedoras de los costosos equipos hidroeléctricos, junto a las compañías constructoras de la presa, trasladaban a Europa importantes utilidades y ganancias, las artistas de la modernidad hacían lo mismo con imágenes exóticas de la campiña sumpulense. Lo que no se supo entonces, ni se sabe todavía, es si el modernismo europeo logró captar el trasfondo de dolor, incertidumbre y rabia que había en los rostros campesinos, a causa de la destrucción y despojo de su gran hogar.

4. La inundación

La central hidroeléctrica "5 de Noviembre", la primera en su género que el desarrollismo construyera en el río Lempa, a 88 kilómetros al nororiente de San Salvador, comenzó a operar el 21 de junio de 1954 con sólo dos generadores y una reducida capacidad de 30 mega watts. Aunque la capacidad máxima de generación eléctrica (81.4MW) sólo la pudo alcanzar la central en 1966, con la incorporación gradual de tres generadores adicionales, ya en 1954, año de su inauguración, el embalse cubría los límites previstos por la CEL: 16 kilómetros cuadrados de inundación sobre las cuencas de los ríos Lempa y Sumpul, equivalentes a 320 millones de metros cúbicos de agua.

En efecto, tan pronto como se fue extendiendo el lago artificial sobre el río Sumpul y fue borrando lentamente sus corrientes, recodos y remansos, y con ellos, el extenso litoral de arena, piedra y vegetación y las vegas fértiles con sus cultivos; luego que los numerosos sitios simbólicos, tan saturados de misterio, de historia y tradición quedaran bajo el agua, los pobladores del área se estremecieron de asombro. Y no era para menos: estaban presenciando el dramático final de su mayor fuente de recursos naturales y también de su gran hogar.

Conviene puntualizar, en efecto, que en la primera inundación invernal, en 1954, el embalse cubría aproximadamente siete kilómetros longitudinales sobre la cuenca del Sumpul; y en toda esa gran extensión sepultó, junto al río y su litoral, las vegas aluviales, es decir, los mejores suelos donde se cultivó granos básicos, jiquilite, caña de azúcar y ajonjolí, sin faltar los verdes pastizales para la crianza ganadera. E igualmente sepultó, los pequeños estuarios y ensenadas, con las valiosas reservas de pasto, madera y leña, y los milenarios depósitos de arena blanca, y los fragmentos de roca fina no utilizados por los constructores de la presa. Y como secuela del mismo lago artificial, se fue extinguiendo el robalo y el tepemechín, la guabina y la mojarra, la chimbola y la plateada, el bagre y el filín, ricas especies del río y sustento cotidiano de los ribereños; lo mismo sucedía con los exquisitos crustáceos del agua dulce corrida: camarones, chacalines, cangrejos y cacaricos.

Cuánto recurso perdido en tan poco tiempo en nombre del progreso ajeno. Cuánta privación de alimentos ricos en proteínas para el vecindario del Sumpul. Y cuánto silencio durante más de medio siglo.

El espeso manto de agua que invadía todo, sin respetar relieves físicos y culturales, sepultó un mundo de sueños y realidades, tanto físicas como simbólicas. Destruyó el pasado y el presente espacial más querido por el pueblo y amenazó un fu turo lleno de presagios e incertidumbre. Así desapareció, como por encanto, el mejor escenario de la vida económica y sociocultural de la comarca, sin contar, desde luego, con los mayores espacios inundados en la cuenca del río Lempa.

El asombro y desconcierto colectivos, producidos por la inundación del lago artificial, estaba asociado también a la violenta ruptura entre la memoria de los asentamientos ribereños y el ambiente hospitalario donde ella misma se formo. No cabe duda, el ambiente físico y la memoria van siempre de la mano en una relación de mutua dependencia, y en este caso, se rompía el vínculo que los unió por siglos.

5. Subsidiando la fortuna de los afortunados

A punto de concluir la obra civil, la mayoría de la población bajosumpulense estaba medio convencida de que la presa hidroeléctrica era una infraestructura necesaria para buscarle solución a muchos problemas relacionados con el atraso salvadoreño. En todo caso, fue la administración Oscar Osorio la que se encargó de divulgar, a la luz del desarrollismo cepalino, las ventajas del proyecto energético frente al incipiente proceso de industrialización nacional, en el marco de la integración centroamericana.

Sin negar la importancia que la generación de energía hidroeléctrica tiene en todo proceso de modernización, no se puede desconocer, sin embargo, la confrontación de los intereses perseguidos por la CEL y los propiamente locales. En primer lugar, mientras la primera central hidroeléctrica ofrecía apuntalar la economía nacional mediante la generación, transmisión y distribución del fluido eléctrico, destruía con el lago artificial el medio ambiente ecológico donde los pueblos de la ribera del Lempa y el Sumpul habían vivido por siglos. En segundo lugar, al tiempo que generaba y distribuía la energía necesaria para incrementar la producción en serie de bienes y servicios, y fortalecer la acumulación económica de los grupos hegemónicos del país, en áreas distantes de la presa, ésta incrementaba la pobreza, la miseria y el desarraigo en los asentamientos ribereños.

No se necesita ejercitar mucho el pensamiento, para admitir, que la vida de los pueblos afectados con el embalse nunca sería la misma sin las vegas aluviales, sin los peces y crustáceos de agua dulce corrida, sin las modestas reservas de pasto, madera y leña, sin los francos depósitos de piedra y arena tan necesarios para el trabajo de albañiles, cercadores, empedradores, talladores de molinos de nixtamal y bases para columnas de madera. Tampoco se necesita recurrir a la metodología positivista, para evidenciar que tanto la memoria histórica como la propia identidad de estos pueblos, sufrieron notables alteraciones con la inundación del común e inmenso hogar de todos ellos, donde quedaron sepultadas las huellas pasadas y presentes de las distintas generaciones de moradores, incluidos los más remotos ancestros del mestizaje.

Como quiera que sea, a la base de aquel drama social está la gran contradicción del primer proyecto hidroeléctrico, es decir, entre el beneficio sectorial que el mismo ofrecía al capital industrial y al desarrollo urbanístico, básicamente, y el daño inferido a humildes campesinos que vivían en las cercanías del Lempa y el Sumpul, quienes jamás recibieron indemnización alguna ni ningún apoyo para enfrentar la nueva realidad. Al contrario, lo único que recibieron fue la marginación de la CEL, ya que viviendo en el traspatio de la presa hidroeléctrica no recibieron por largo tiempo ni un kilowatt-hora de electricidad. Evidentemente, este es un ejemplo más, entre tantos, de cómo los grupos más pobres y excluidos de la sociedad subsidian con el hambre y el sufrimiento el bienestar de los sectores privilegiados.

6. Una nueva realidad igualmente abandonada

Calmada la turbulencia del desconcierto colectivo, aunque no el drama social, los moradores de los confines bajosumpulenses tuvieron que convivir forzosamente con la nueva realidad: el lago artificial. Una realidad intrusiva y agobiante, tanto desde el punto de vista físico como sociocultural. El lago, que surgió para quedarse por mucho tiempo, sepultó viviendas, acorraló poblados, devoró cementerios como el de San Antonio de la Cruz, abrevió ríos y riachuelos e invadió potreros y milpas. Total, un verdadero desastre social.

¿Que fue del río Sumpul y su litoral en sus últimos siete kilómetros longitudinales? ¿Y qué de las escasas vegas fértiles? De tales sitios, no quedaban más que los recuerdos cargados de nostalgia. Nada más. En su lugar se extendía hoy el inmenso manto de agua, pero de agua mansa, quieta, pacífica, como carente de vida; de agua sucia por la lenta descomposición orgánica de árboles, arbustos y maleza y otros residuos sólidos en suspensión. La CEL, institución responsable de la administración integral de la represa, no tuvo la prevención de talar y aserrar los árboles maderables que había en la cuenca inundada del Sumpul, como tampoco utilizó en su provecho propio o de terceros la abundante leña de árboles y arbustos existentes. Si tales medidas no pudieron o no quiso prever, siendo rentables, cabe preguntarse si habría desarrollado la CEL algún tratamiento preventivo de cuanto desecho sólido existía en el área a embalsar. La respuesta es evidentemente negativa, ya que ni aun contando con la asesoría oportuna hubiese hecho nada al respecto, sobre todo porque esas medidas no figuraban en la agenda de la salubridad pública salvadoreña ,y aunque hubiesen figurado, no iban a favorecer directamente a quienes servía el régimen militar osorista, decir, a los sectores privilegiados del gran capital.

De haber actuado la CEL en forma responsable frente a los pobladores del área, habría evitado la vasta descomposición orgánica dentro del lago artificial, y con ella, la generación de gases tóxicos nocivos para la salud humana, incluyendo la proliferación de moscas y mosquitos transmisores de enfermedades endémicas, como la malaria y la fiebre tifoidea; es más, con el tratamiento de los desechos sólidos, habría reducido la acelerada extinción de los ricos bancos de peces y crustáceos del Sumpul, aparte de impedir el desperdicio irracional de los escasos recursos forestales. Pero como bien dicen los mismos bajosumpulenses, al enfatizar la inconcurrencia de un hecho equitativo y razonable: "No se puede esperar que la tordita haga su propio nido".

Sin embargo, en medio de tamaña desolación, se presentía, por lo menos, una probable ventaja en favor de la comunicación entre los pueblos de la ribera lacustre, la reducción espacial por el mismo lago. Y es que al inundar los accidentes naturales de la cuenca del Sumpul (el cauce, valles, montículos y barrancos) el lago uniformó el relieve en toda su extensión, con lo cual acorto distancias entre puntos opuestos de tierra firme. En sus inicios, aunque expertos en natación fluvial, más de algún morador tuvo problemas al cruzar a nado el embalse, auxiliándose únicamente con una mano mientras con la otra salvaba las prendas de vestir, por lo que pronto enfrentaron el primer desafío a resolver: cruzar el lago transportando pesados objetos familiares.

Pero el mundo campesino salvadoreño, quiérase o no, está más que acostumbrado a resolver los desafíos existenciales que la pobreza y el tradicional atraso le deparan con bastante frecuencia, sin contar con el auxilio externo. Esta ha sido la constante en su vida cotidiana, sobre todo en el Bajo Sumpul y en el Antiguo triángulo lenca en su conjunto, donde el abandono gubernamental es siempre la regla. De ahí que poco tiempo después fueron surgiendo los primeros cayucos o piraguas en la ribera lacustre. Apenas contando con un hacha, una azuela, un martillo y un formón, los mismos labriegos tallaban en poco tiempo estos navíos de la pobreza a partir de voluminosos troncos de ceiba y conacaste, con los que resolvieron la necesidad de comunicación a través del lago artificial.

Es evidente, por otra parte, que un drama social no afecta a todos los moradores por igual, y que las diferencias en las formas de responder están asociadas casi siempre a las características psicosociales y socioculturales de cada grupo en particular. Los adultos de la ribera, por ejemplo, preferían sobrellevar la crisis derivada de la inundación tirando el anzuelo o la atarraya a la orilla del embalse, buscando los atemorizados peces sumpulenses, que intentaban sobrevivir en medio de la contaminación acuática. La inmensa mayoría de los jóvenes y adolescentes, en cambio, miraba en el lago no sólo la tumba de su gran hogar, sino una amplia vía de comunicación, una espaciosa pista donde competir a nado -el deporte preferido desde la infancia- o medir destrezas recién aprendidas en la flamante navegación a remo. Menos propicios a la contemplación pasiva de la crisis étnica, los jóvenes se inclinaban más por la navegación lacustre durante el tiempo libre, que por la práctica de una pesca en proceso de extinción.

La misma necesidad de movilización en el lago artificial destacó muy pronto la importancia extrema de los botes de remo en la ribera lacustre, de tal suerte que ellos se fueron convirtiendo en instrumentos altamente codiciados en todo grupo familiar. Y dadas las diferencias y desigualdades sociales existentes en todo el sector, su demanda adoptó luego las características de una moda popular: exclusiva al principio para unos, tardía para otros y ajena para los demás.

En efecto, la necesidad familiar de botes o cayucos no sólo tropezó con la pobreza de muchos para demandarlos, también chocó con la escasez de la materia prima principal para construirlos, los árboles de grueso calibre. Y aquí surge un nuevo problema con el medio ambiente: al convertir las frondosas ceibas y conacastes en cayucos, se alteró el equilibrio ecológico en toda su extensión, ya que no sólo prodigaban sombra en solares, potreros y milpas, sino que protegían importantes reservas acuíferas del lugar. Con el afán de resolver un problema social, generado por la represa, se erige otro problema social menos visible al principio, pero igualmente relevante.

Se ignora, por otra parte, qué hizo reaccionar a la CEL para que una vez extinguida la rica población de peces y crustáceos del embalse, dispusiera la siembra de alevines en todo el lago artificial. Como quiera que sea, la medida fue ampliamente celebrada por el vecindario, pues si bien las nuevas especies no reunían las características de exquisitez de las ya desaparecidas, sí llegaron a sustituirlas de modo cuantitativo en la humilde mesa campesina. Los que nunca fueron repoblados o sustituidos en el área inundada, son los cangrejos, camarones, chacalines y cacaricos; ellos desaparecieron definitivamente del embalse. Sin embargo, tornando en cuenta que los suelos erosionados en las proximidades del embalse siguen teniendo un destino único y forzoso, el mismo lago artificial, es razonable suponer que en la medida en que se va llenando de azolve el fondo del lago en esa misma medida su caudal tiende a reducirse, a tal punto que, con el tiempo, la central podría perder su capacidad potencial de generación de energía eléctrica. Como todo cambia en nuestro medio, a pesar del inmovilismo aparente del atraso social, podrían volver los peces y crustáceos del agua dulce corrida a poblar el área del embalse, a menos que se revierta el proceso de azolvamiento en un futuro cercano.

A principios de 1958, cuatro años después de inaugurada la presa "5 de Noviembre" en la Chorrera del Guayabo, don Evaristo Serrano, minifundista del asentamiento Los Amates y primer regidor del gobierno municipal de San Isidro Labrador, hizo en la Alcaldía el siguiente comentario:

"Ese embalse nos dejó a todos en la pura desgracia. Mire, nos quitó el Sumpul, nos quito las vegas de la Junta, nos quitó el pescado bueno que comíamos, porque ese pescado hediondo que metieron después nunca se puede comparar con el robalo, la guabina, el tepemechín...y para que seguir hablando...Si… Estamos jodidos de remate".

Efectivamente, jodidos de remate, quedaron los pueblos de la ribera del Lempa y el Sumpul una vez formado el lago artificial; y jodidos de remate, por no decir en la pura desgracia, quedaron también, poco tiempo después, otros pueblos que vivían en la ribera del Lempa, cuando fueron lanzados violentamente para dar paso a la construcción de la presa del "Cerrón Grande".

lunes, 18 de enero de 2010

Juramentación Consejo Nacional de Energía

Discurso del Presidente Mauricio Funes.

12 de Enero de 2010
Muchas gracias, en primer a todos por acompañarnos en este acto de juramentación de los miembros del Consejo Nacional de Energía, con esta ceremonia estamos cumpliendo, como ya lo había indicado el doctor Dada, la formalidad que nos requiere la Ley.
Pero como ustedes saben esta instancia fue creada por la anterior administración, sin embargo no tuvo una verdadera operatividad y por lo tanto no pudo avanzar en su misión principal de asesorar al Presidente en la política nacional de energía.
Hace ya tiempo decidí reimpulsar ... entidad y reforzar ..., para ello le encomendé comenzar su labor sin esperar esta formalidad y así se ha hecho. La junta directiva ha trabajado, continuará haciéndolo hasta completar sus propuestas de políticas públicas en materia energética con el apoyo y colaboración expresa del comité consultivo que ya ha sido constituido y que también ha sido juramentado.
Este comité consultivo está constituido pro representantes de todos los sectores del área energética desde la empresa privada hasta las organizaciones ambientalistas y los sindicatos, pasando por la academia con quienes ya se ha iniciado un proceso de consulta.
El compromiso del consejo es presentarme en el término de noventa de días la política nacional energética. Ya la semana pasada me presentaron los lineamientos generales de dicha política, así como los principales componentes de la misma.
Lo que he pedido al consejo es que elabore una propuesta enmarcada en una visión de mediano y largo plazo, de ese modo estableceremos una política energética integral y formularemos la definición de la matriz energética que establecerá las prioridades del país para los próximos cinco años, abrigamos la esperanza de que las políticas de Estado adoptadas a partir de ahora en esta materia, sean una guía que trascienda a este Gobierno y que sea continuada por futuras administraciones.
De ese modo podríamos aspirar a la autosuficiencia, el cuido de nuestro medio, el impulso de nuestra capacidad productiva y la provisión de servicios eficientes y baratos a la población.
El consejo trabajará en base a tres principios fundamentales, el primero de ellos es el reconocimiento de la energía como un bien de utilidad pública, de esto se deriva que el Gobierno tiene la responsabilidad de garantizar la regulación efectiva del sector y el control de los recursos naturales del país, porque reconocen que tales recursos son patrimonios ... nadie del pueblo.
Se hace necesario pues el fortalecimiento del rol del Estado en la materia y no tan solo en la formulación de las políticas sino también en la complementariedad con el sector privado en lo operativo.
El segundo principio, es el vínculo irrompible entre la política energética y el desarrollo sustentable. Desde este punto de vista cualquier iniciativa en el ámbito de la obtención de energía deberá realizarse de manera que las comisiones del presente no se conviertan en problemas del futuro. Dicho de otro modo, que el bienestar inmediato no se construya sobre el malestar de nuestros hijos e hijas.
En el futuro, no desarrollaremos proyectos que pongan en peligro nuestro medio ambiente ni el entorno de las comunidades, ni tampoco permitiremos el abuso en la explotación de los recursos existentes, se trata de establecer planes a largo plazo, que nos permitan mejorar las condiciones de vida de la población y eso es incompatible con el deterioro de nuestro seco sistema.
En tercer lugar, aunque no menos importante, partimos del principio de que la política energética es un pilar básico del desarrollo económico y del crecimiento del país. Por eso de la misma forma en que en otros ámbitos potenciales de la soberanía alimentaria, por la independencia de nuestra política exterior, también en la política energética queremos apostar por una mayor autonomía de El Salvador como una opción para mejorar los precios y la competitividad de nuestro país.
Para ello es fundamental el establecimiento en un marco regulatorio, con reglas claras que permitan la participación en el mercado de pequeños, medianos y grandes inversores, pero que además garanticen los derechos de los usuarios y respecto a los intereses y recursos del país.
Sobre la base de estos tres ..., este consejo ha comenzado ya su tarea a la que ... la máxima trascendencia. Sus miembros tienen en sus manos la formulación de insumos para tener una política consensuada que permitirá al país superar la visión corto ... y dibujar una hoja de ruta para el desarrollo energético a mediano y largo plazo.
Quiero aprovechar esta explicación para dar respuesta a algunos críticos que ve con recelo la creación de numerosos consejos para la toma de decisiones en el Gobierno, quiero decirles que esta política es intencionada, y perfectamente coherente con nuestra pretensión de profundizar la democracia y alcanzar amplios consensos con todos los sectores del país, que nos permitan avanzar en políticas de Estado.
Es decir, en estrategias que permanezcan en el tiempo, independientemente de los vaivenes políticos.
Esta forma de gobernar es una inversión de tiempo y esfuerzo, es un ejercicio pleno y permanente de la democracia, algunos tal vez tengan nostalgia de las decisiones que se arrojaban de los ... en las madrugadas y sin consultas. Esas prácticas que favorecían tan solo a unos cuantos ... del interés general no volverán bajo mi Gobierno.
Esta forma de administrar la cosa pública es además, parte del fortalecimiento institucional, que es clave para ... la unidad nacional de la que les he hablado tantas veces.
Este Gobierno es el Gobierno del cambio y parte de ese cambio se refleja en nuestra forma de gobernar. La toma de decisiones como ya les he dicho no será nunca más a puerta cerrada, y sobre todo nunca más al margen de los ciudadanos. Pero tampoco se realizarán políticas desarticuladas que lleven a contradicciones entre las otras instituciones.
Por eso la estrategia energética que queremos tendrá en cuenta los aspectos económicos, sociales, ambientales y políticos, involucrados, entendiendo estos últimos, como la creación de un cuerpo ... para garantizar el cumplimiento de las decisiones.
El Consejo Nacional de Energía ha establecido ya ... de estrategia fundamentales que ... y que podrían resumir muy brevemente las siguientes consideraciones, parte de esto es el resultado de una primera reunión de trabajo que hemos tenido ya con los miembros del consejo antes de su juramentación como tal.
Es fundamental en primer lugar la diversificación de las fuentes de energía, incrementando la cuota dedicada a fuentes renovables, tambien es prioritario el fortalecimiento de la capacidad del Estado para………el sector y garantizar la protección al consumidor como así tambien es prioritario no solo mejorar la oferta sino tambien reducir en lo posible la demanda y desde ese punto de vista en necesario potenciar la eficiencia y la cultura del ahorro energético, tanto como lo es mejorar la cobertura en todo el país y la forma en que se focalizan los subsidios.
Y con la mirada puesta en el futuro es nuestro objetivo apostar por la innovación y el desarrollo tecnológico en este ámbito, así como promover la integración energética regional.
En torno de estos lineamientos se han adoptados decisiones algunas ya ejecutadas, como es el caso de la reducción de la tarifa eléctrica, que a supuesto una reducción al consumo domiciliario y empresarial del 10,76% y tambien el proceso de alcanzar el 100% de la electrificación rural en los 100 municipios mas pobres del país bajo este mandato constitucional lo cual beneficiara aproximadamente 34 mil 500 hogares que actualmente no cuenta con el servicio de electricidad en sus hogares y comunidades.
Además siempre de acuerdo con las recomendaciones de este consejo damos prioridad a dos importantes proyectos, El Chaparral que tiene un costo estimada de 240 millones de dólares y que producirá 67,5 megavatios de energía y el proyecto de ampliación de la estación 5 de Noviembre presupuestado en 125 millones de dólares cuyo diseño final ya esta listo y nos permitirá generar 80 megavatios mas, estos dos proyectos nos garantizaran la cobertura de la demanda nacional si atendemos a la estimación de un crecimiento anual promedio de consumo de un 3%.
Sin embargo, además de estos megaproyectos el consejo analiza la conveniencia de la construcción de centrales eléctricas no mayores de 20 megavatios, a través de diferentes fuentes de energías renovables, una iniciativa que esta siendo impulsada por la cooperación internacional y que cuenta con numerosas ventajas desde el punto de vista medio ambiental y de desarrollo social.
Por otra parte quiero informarles tambien de que de la misma forma que se ha dado el apoyo estos proyectos el Consejo Nacional de Energía a recomendado la revisión de otros, este es el caso del proyecto de la presa El Cimarrón, el análisis de este consejo a determinado que el diseño actual tal como ha sido realizado no es viable y por lo tanto recomienda que no sea tomado en cuenta.
Esto no significa sin embargo descartar el proyecto es si, quiero decirlo claramente para evitar equívocos y sobre todo deformaciones que luego aparecen publicadas en los medios, significa que el diseño que se ha propuesto no se llevara a cabo porque tiene claros inconvenientes ambientales y sociales, se impone entonces la necesidad de analizar la posibilidad de un rediseño del proyecto con una visión integral territorial que tenga en cuenta los factores medioambientales y sociales que nos hemos puesto como obligación respetar.
La formulación de este nuevo diseño, no solo será tarea de CEL sino que se buscará la intervención de otros actores entre ellos las municipalidades y las comunidades que puedan resultar afectadas; además por supuesto este Consejo Nacional de Energía que ha sido recientemente juramentado.
Solo a partir de la presentación, óigase bien, solo a partir de la presentación de este rediseño el Ejecutivo decidirá si se retoma la construcción de la presa o no, lo demás es pura especulación, solo a partir de la presentación de ese rediseño el Ejecutivo decidirá si se retoma la construcción de la presa o no, lo que si puedo adelantarles sin embargo es tal como esta diseñado actualmente ese proyecto no se va a realizar.
Además de esos proyectos hay otras muchas iniciativas que se están desarrollando y que serán definidas con detalle en el plan que daremos a conocer en un plazo de 90 días, iniciativa relativa a la producción de biocombustible, a la contratación y generación de energía a mediano y largo plazo, al reforzamiento del marco legal del sector energético, a la producción de la eficiencia energética y al diseño e implantación del sistema de información energética de El Salvador entre otros ejemplos.
Antes de finalizar quiero reafirmar un concepto básico para esta estrategia para este sector, aspiramos en largo plazo a una total independencia en materia energética. Somos un pequeño país que sólo puede ser grande en tanto tenga en sus manos todos los reportes de las grandes decisiones que atañen a su desarrollo nacional, no vamos a tener ninguna otra dependencia que no esté determinada exclusivamente por aquellas limitaciones que sufren de nuestras propias carencias en materia de recursos nacionales.
A los miembros de la junta directiva y del comité consultivo, les agradezco la tarea que están realizando, y los insto a profundizarla, para que en noventa días podamos anunciarle al país la política ... que garantice los objetivos propuestos.
Estos seguro de que esa política desarrollada en común con todos los sectores, consensuada, ... de acuerdo con los principios de utilidad pública, ... medio ambiental y desarrollo económico sostenible nos permitirá garantizar la soberanía, el rol eficiente del sector en conjunto de la economía y la provisión de energía buena y barata a nuestro pueblo.
Nuevamente muchas gracias a todos por su presencia, esta mañana ha sido especial para mí y mi esposa y los miembros del Gabinete, además de la juramentación del Consejo Nacional de Energía, que nos permitirá contar con una matriz energética que definirá las prioridades y el rumbo del país en los próximos años en materia de energética, inauguramos este mismo día el año escolar en una remota escuela de Sensuntepeque en Cabañas.
Y a eso se debe que les hayamos hecho esperar algún tiempo, porque recién estamos regresando desde Sensuntepeque.
Nuevamente gracias a todos por su presencia, a los miembros del consejo por su dedicación a esta tarea, buenos días a todos, que Dios bendiga al pueblo salvadoreño.
Muchas gracias.

miércoles, 4 de marzo de 2009

14 de marzo - Día Internacional de Acción contra las represas


Durante el Primer Encuentro Internacional de Damnificados por las Represas, realizado en Curitiba (Brasil) en 1997, surgió la idea de celebrar el Día Internacional de Acción. Las represas constituyen una de las principales causas de pérdida de bosques. En la actualidad, más de 45.000 grandes represas, con muros de embalse que superan los 15 metros, están obstruyendo los ríos del mundo y sus depósitos cubren más de 400.000 kilómetros cuadrados de suelo. Estos embalses han inundado millones de hectáreas de bosque, en especial en la zona tropical.
El movimiento de oposición a las represas ha adquirido un gran impulso a partir de la publicación de un informe muy crítico publicado por la Comisión Mundial sobre Represas, así como por el intenso trabajo que han llevado a cabo organizaciones de América Latina, Asia y África. Además, los esfuerzos en Asia, Europa y Norteamérica por eliminar las represas existentes están siendo importantes.
Algunas represas obstruyen ríos e inundan bosques

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Impacto social y ecológico de la construcción de represas en El Salvador

(En esta ocasión queremos compatir documentos de archivo, sobre actores que en otros años se han pronunciado en relación al tema de represas en El Salvador. Puesto que no es un tema que ha aparecido recientemente sino que para nuestro caso, lleva varios años de debate. -MONARES-)

A pocos días de haberse anunciado la privatización de las empresas distribuidoras de energía, comienzan a conocerse algunos detalles de la Ley para la Venta de Acciones de las Sociedades Distribuidoras de Energía Eléctrica que revelan la verdadera intencionalidad de este proyecto, especialmente en lo que respecta a la forma concentrada en que se distribuirán sus beneficios.
De acuerdo al artículo 12 de la citada ley, se establece que "los recursos que se generen por la venta de las acciones de las sociedades distribuidoras deberán ser utilizados por CEL [Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa] exclusivamente en el desarrollo de infraestructura para generación de energía eléctrica por medio de recursos naturales". Según el Presidente de CEL, Guillermo Sol Bang, la intención de la institución es ampliar la capacidad de las centrales Cerrón Grande y 5 de Noviembre y construir cinco proyectos hidroeléctricos más en el cauce del río Lempa.
Esta disposición, ciertamente, cuestiona la supuesta inversión en proyectos de beneficio social que posibilitaría la privatización de las empresas estatales. Esto se ha registrado ya en el pasado, pues las privatizaciones realizadas no se han traducido en incrementos apreciables del gasto social. Sin embargo, es importante reseñar algunos de los efectos de la construcción de represas en el país y las posibles implicaciones de un plan de expansión de la energía hidroeléctrica tal como el planteado por CEL.
Históricamente puede demostrarse que los menos beneficiados con la construcción de las represas y la generación de la electricidad han sido los sectores mayoritarios del país. Así, es de mencionar que los embalses asociados con las represas han implicado pérdida de recursos naturales e infraestructura, desplazamientos poblaciones y destrucción del hábitat; todo ello sin que siquiera se lograra incrementar el uso de la electricidad en el sector rural.
El caso más polémico lo constituye la construcción de la represa del Cerrón Grande, la cual en principio fue diseñada con la clara intencionalidad de generación eléctrica, pero también se le atribuyeron supuestos beneficios de prevención de inundaciones en la zona baja del río Lempa. Debido a que con la construcción de la mencionada represa se estimaba que se formaría un embalse que cubriría una extensión de más de 140 kilómetros cuadrados, suficiente para ser considerado como el cuerpo de agua más extenso del país, el proyecto ha estado desde el principio rodeado de la polémica. Evidentemente, los habitantes de la zona a ser inundada se opusieron desde el principio al proyecto, obligando primero a posponerlo y luego a la adopción de planes de reubicación de la población que no alteraron los efectos negativos del proyecto sobre los desplazados.
La creación del embalse provocó pérdidas de tierras productivas, de carreteras, puentes, un ingenio azucarero, vestigios arqueológicos y el desplazamiento de más de 25,000 habitantes de la zona. Probablemente, lo más cuestionable es que en la actualidad esta represa, lejos de prevenir las inundaciones, se ha convertido en un catalizador de ellas debido a las descargas de agua que desde la misma y desde otras tres se realizan. La problemática de las inundaciones afecta gravemente a otros grupos poblacionales rurales asentados en ambas riberas de la parte baja del Lempa. Paradójicamente, toda el agua que se libera durante el invierno ha provocado ya que en épocas de sequía no se cuente con volúmenes adecuados de agua y se proceda a implementar drásticos racionamientos energéticos, tal como ha sucedido en 1987 y 1991, por ejemplo.
Los principales beneficiados de la construcción de las represas han sido, sin lugar a dudas, los sectores urbanos-industriales, pues para los sectores urbano-artesanales fue todo lo contrario. La ampliación de la generación eléctrica a principios de la década de 1950 dio paso al surgimiento de grandes empresas de zapatos, textiles, café soluble, velas y otros productos que entraron en competencia desigual con la producción artesanal. Estudios sobre la utilización de la energía eléctrica revelan que los kilowatt hora utilizados en la elaboración de los productos se elevaron dramáticamente durante esa época y paulatinamente provocaron una drástica reducción de la producción artesanal.
El balance histórico de la construcción de las represas resulta negativo no sólo por los efectos mencionados, sino también porque el manejo de las tierras aledañas a los embalses ha provocado asolvamiento prematuro de las mismas y reducción de la vida útil de la represas. Es decir que las grandes inversiones realizadas en estos proyectos únicamente han beneficiado a sectores minoritarios, aun a costa del sacrificio de sectores rurales y urbano-artesanales, así como de apreciables incrementos de la deuda externa, pues las represas fueron construidas, fundamentalmente, a partir de empréstitos del Banco Mundial.
Actualmente, no se considera contraer nuevas deudas para la construcción de las represas, pero los efectos experimentados en el pasado deberían, cuando menos, promover una revisión de los proyectos para que se eviten cometer los mismos errores del pasado. Evidentemente, ello pasa por la adopción de un marco institucional y legal que promueva la protección ambiental, pero también pueden contemplarse algunos objetivos relacionados con el mejoramiento de las condiciones económico-sociales en el agro.
Suponiendo la inevitabilidad de la construcción de las represas, podrían señalarse, cuando menos, cuatro diferentes líneas de acción: promoción del uso sostenible de las tierras aledañas a los embalses, expansión de la oferta energética en el sector rural, construcción de pequeñas obras de riego y control efectivo de las inundaciones en la parte baja del Lempa. Como se señaló arriba, la erosión de las tierras aledañas a los embalses ha contribuido a acelerar su asolvamiento; por ello se impone la adopción de planes de manejo cuya implementación debería ser promovida por la misma CEL. Por otra parte, la expansión de la oferta energética en el sector rural supondría un mejoramiento de las condiciones de vida y al mismo tiempo abriría las posibilidades de modernizar muchos procesos agropecuarios y, por ende, incrementar la productividad.
El diseño de las represas podría permitir también crear un sistema de riego destinado a abastecer a los agricultores aledaños al proyecto hidroeléctrico; en el caso de El Salvador ello podría favorecer inclusive los planes gubernamentales de expandir los sistemas de irrigación. Sin embargo, uno de los problemas más graves que debería solucionarse con la construcción de represas son las recurrentes inundaciones de la zona baja; si en el pasado esto no pudo lograrse, este es un momento propicio para retomarlo como uno de los objetivos de la ampliación de la infraestructura hidroeléctrica del Lempa.
Cabe mencionar en este punto que en algunos países la construcción de represas ha sido concebida como un punto de partida para impulsar auténticos procesos de recuperación ambiental, manejo sostenible de los recursos naturales y mejoramiento de las condiciones socio-económicas de los agricultores. Para ello la construcción de represas ha sido acompañada de campañas de mejoramiento de técnicas agropecuarias, distribución de abonos, campañas de salud e introducción masiva de la electricidad en el agro.
La propuesta de CEL de construir cinco nuevas represas hidroeléctricas debería llamar a la reflexión debido a que podría implicar que los recursos de la privatización se inviertan en beneficio de unos pocos sectores (los nuevos propietarios de las distribuidoras eléctricas, los industriales y algunos sectores domiciliares urbanos), mientras que los mayores costos de la construcción de las represas y de la creación de embalses serían trasladados a los sectores rurales tradicionalmente excluidos de los beneficios de la expansión de la capacidad energética.
Semanario Proceso
© 1997 UCA Editores
Año 17
número 755
abril 30 1997
ISSN 0259-9864